
Manos que dibujan y desdibujan.
Crecen, se achican.
Se rompe…
¡No!,
le susurro al pasar.
Salgo… cierro.
No cruzaré esta vez…
REGRESA,
mi criatura herida me dice.
Pero el hueco insiste…
Pero la sublimidad posee…
Pero la liturgia perfecta del amor..
Pero aún flota…
La tomo quedamente.
Suavecito.
La siento en mi regazo.
Los sentidos guardan un hábito
Y la realidad se niega a responder.
La sombra conserva la forma del objeto
Aunque la luz cambie de lugar.
No es suave..
Gravedad que convierte todo
En algo más lejano,
Certeza incierta de que existió,dentro.
Sublimidad con sevicia
Deslumbra y conmueve.
Pero no ofrece refugio
Sobrecoge desde un lugar
distante y helado.
Sublimidad vacía.
No posee centro.
Brillo impecable,
pero inerte.
Tomaré cada uno de tus sentidos y los arrastraré hasta al infierno.
Marco de hoja de oro.
Rodeando un periódico amarillento.
Catedral hermosa donde intentas
hincarte para orar.
Y al apoyarte, descubres
un aire ensayado que te hace caer.
Liturgia perfecta del amor
sin que el pecho vibre.
