I sincerely appreciate your visit.

This space was created as a place for reflection, creation, and inner exploration; a territory where writing, poetry, nature, symbols, and those questions that accompany human beings throughout their journey converge.

Through my texts, I share fragments of a personal exploration, ideas, images, and words that seek to connect with memory, beauty, transformation, and the depth of our existence.

Thank you for pausing for a moment in this space and taking the time to read my work. I hope you find in these pages some reflection, emotion, or inspiration that stays with you.

With appreciation,

Antje Dieckmann.

La última vez que pienso en ti

Veo tu última fotografía en Instagram y solo logro abrir los labios para pronunciar lo que sale de mi corazón. Deseos. Deseo. Te deseo.

Yo te decreto el abismo y la cima, el fuego sagrado, el hambre de mundo, la hermosa impaciencia.

Te deseo la bendición de los idilios feroces y el sagrado refugio del aislamiento, también te deseo la fascinación por los eclipses, por los océanos indomables y por las almas errantes que crucen tu vía.

Te deseo la agudeza que corta el aire y el ingenio que desafía a la lógica; te deseo unos ojos que interroguen al universo, una memoria que huela a verdades antiguas, unos labios que bendigan y rescaten o maten con precisión quirúrgica, unos pasos que jamás pierdan su rítmica juventud y un quiebre en el pecho que, al sanar, te devuelva el triple de tu entereza.

Te deseo la paciencia milenaria de las cordilleras, la persistencia ciega de las mareas y la digna incertidumbre que habita en las catedrales abandonadas.

Te deseo la certeza en las señales del viento, en los susurros de los ancestros, en las promesas de los navegantes y en la tregua de las mujeres y los hombres sin mapa alguno pero que caminan aún así. Sí, esa fotografía donde estás atada y el fuego de tus labios se manifiesta…

Y yo deseo que tu luz, con mi devoción, sane mis sombras, mi herida y tu poder que hoy nos hace eternas, y el mañana como un lienzo infinito donde aguarda, intacto, todo lo que el destino nos tiene reservado.

Así sea.