I sincerely appreciate your visit.

This space was created as a place for reflection, creation, and inner exploration; a territory where writing, poetry, nature, symbols, and those questions that accompany human beings throughout their journey converge.

Through my texts, I share fragments of a personal exploration, ideas, images, and words that seek to connect with memory, beauty, transformation, and the depth of our existence.

Thank you for pausing for a moment in this space and taking the time to read my work. I hope you find in these pages some reflection, emotion, or inspiration that stays with you.

With appreciation,

Antje Dieckmann.

Cuatro maneras de decir adiós

I

Hay un verbo en griego antiguo, “marpteo”, que significa asir con fuerza, atrapar al vuelo.

Ese verbo nunca se usó para la luz.

Los antiguos sabían que el fotón no tiene masa de reposo.

Así que intentar guardar un rayo de sol en la mano es un problema de traducción… confundir el verbo, poseer con el verbo, morir en el intento.

II

El deseo es una red de pescar hecha de agua.

Cruza el río.

Sale seca.

No guiaré mis acciones por miedo a castigos infernales o por codicia de premios celestiales.

III

A las 8:47 AM, el ángulo incide sobre el muro oeste.

Una franja de oro sucio, un peso absoluto sobre el polvo.

Acerco los dedos.

Pero la luz no se desplaza, simplemente me utiliza como superficie.

A esto lo llamamos “iluminación”.

Yo creo que deberíamos llamarlo invasión consentida.

¿Por qué quieres tocar el fuego?, preguntó Emily Dickinson en una carta que nunca envió.

“Para saber de qué lado de la quemadura me encuentro”.

IV

No se puede poseer lo que no se tiene.

La luz es el único acreedor que no acepta el pago de la mirada.

Porque te deja ciego…

…pero con las manos perfectamente vacías.

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