
Regresa.
Llueve.
Es mediodía…
La fiebre ha cesado.
El dolor del cuerpo aún pesa en las coyunturas,
las uniones de cartílago que el mecanismo mueve.
Duele el cuello.
Brotarán serpientes, me digo.
El océano desbordado,
apenas ya es un río.
Menos, me digo.
Una llave de agua apenas goteando.
Pelota en muro testaruda,
que reniega del olvido.
El desdoblamiento.
La pesadez.
El incendio.
Se han vuelto llaga el sol y el dolor.
Hoguera con pedernal al lado…
Comienza…
Caricias sin cuerpo
Hambre hecha sintaxis
con magick atrapado.
Las miro ahora
con otro nombre.
Criaturas,
a las que les han puesto
otra piel.
Pero respiran.
Abajo,
mi intensidad.
Las imágenes después.
El recuerdo.
Tinta UV,
tatuada en la piel
hasta encontrar
luz negra.
Transmutar… me grita.
Sentir.
Desgarrar.
Fractura.
