Solo en la noche es cuando el verdadero inconsciente emerge..como siempre, en forma de poesía. La Puerta del Altar a media noche; me contemplo en el umbral de la madera y la memoria; frente a mí, la superficie exige el pulso limpio, calma ensayada, pero debajo del pecho, el oficio es inverso, porque no hay barniz que mitigue esta disforia, ni resina capaz de consolidar el centro de un espíritu que se quema en silencio.
Timor et tremor. El miedo al desamparo opera como una veta oculta, una fractura en el soporte que dobla la voluntad ante el pánico del rechazo, porque yo he pasado la vida restaurando los templos ajenos, puliendo los relieves de la alta sofisticación y el hermetismo, mientras por dentro, exhausta de simular la fijeza de la piedra, cedo el escalpelo y la corona al primer rostro que promete el ancla.
Mea culpa. Entregué el espejo y doté a la sombra de mis propias texturas, busqué la simetría de una identidad difusa en el afuera, olvidando que el oro que la hacía brillar era de mi propio taller, el poder.
